El cuervo vino a picar el cristal empañado. Dentro, donde deberían de haber luces cálidas y deliciosos manjares, solo se hallaban los huesos de todas las navidades pasadas.
Unos ojos opacos observaban las manillas de un reloj parado.
"¿Quién tic-taquea?"
La mente hacía cuenta atrás para la detonación mientras el cuervo vigilaba sigilosamente desde su sitio. [...]