martes, 8 de noviembre de 2016
sábado, 20 de agosto de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
Ayer soñé con un tsunami.
Una ola gigante, que disponía a llevárselo todo sin consideración alguna.
Buscaba con la mirada donde escalar, adonde huir para que el agua no llegara a mi. Había muchos edificios desconocidos y todos con las puertas cerradas. Estaba muy asustada, el morir ahogada es uno de mis mayores miedos. No sabía que hacer, aunque planté bien el pie para coger carrerilla.
Y de repente, te vi allí. Sentí más terror del que he pensado sentir en mi vida. No podía dejar que el agua te arrastrara y yo pasé a segundo plano. Te agarré y todo pasó muy rápido.
Pero, aún recordando el dolor del agua llegando a mis pulmones, te conseguí sacar al exterior.
No respirabas. Con la sensación de llorar agujas, empujé tu pecho sin importar todo lo que pasaba alrededor.
Y respiraste.
fue
tan
tan
horrible que me levanté llorando.
Pero respiraste.
¿Qué significa esto?
Una ola gigante, que disponía a llevárselo todo sin consideración alguna.
Buscaba con la mirada donde escalar, adonde huir para que el agua no llegara a mi. Había muchos edificios desconocidos y todos con las puertas cerradas. Estaba muy asustada, el morir ahogada es uno de mis mayores miedos. No sabía que hacer, aunque planté bien el pie para coger carrerilla.
Y de repente, te vi allí. Sentí más terror del que he pensado sentir en mi vida. No podía dejar que el agua te arrastrara y yo pasé a segundo plano. Te agarré y todo pasó muy rápido.
Pero, aún recordando el dolor del agua llegando a mis pulmones, te conseguí sacar al exterior.
No respirabas. Con la sensación de llorar agujas, empujé tu pecho sin importar todo lo que pasaba alrededor.
Y respiraste.
fue
tan
tan
horrible que me levanté llorando.
Pero respiraste.
¿Qué significa esto?
domingo, 6 de marzo de 2016
Gaviotas
14.07.15
Pasos por la arena, un día como tantos otros de verano.
Mi acompañante: un sombrero y un bocadillo de jamón con mantequilla perfectamente cortado.
Mis primos juegan creyéndose arquitectos especializados en construcciones de arena, mi madre lee a la sombra de la sombrilla y mi padre charla con mis abuelos mientras hace una burla al calor dando un sorbo a una cerveza.
Yo, mosqueada porque nadie viene a jugar conmigo, decido dar un paseo.
Gaviotas.
Les arrojo un pedazo de mi preciado bocadillo y lo engullen.
Solo quiero tocarlas y que alguna se quede conmigo, que vengan a jugar conmigo y con las olas.
Pero, sabiendo que en cuanto me acerque un poco huirán asustadas, (y que la que se quede pueda soltarme algún picotazo) planeo el asalto. Cojo carrerilla y corro detrás de ellas.
Todas abren sus alas y despegan, tal y como tenía planeado.
Menos una. Se queda quieta, desafiante. Me acerco lentamente, sigue sin irse.
"¿Irá a atacarme? ¿O volará en cuanto me acerque un poco más?
Me daría mucha pena, es la segunda vez que una se queda y la primera ya me dio bastante tristeza verla ir."
Pero sigue quieta, mirándome a los ojos. Me siento a su lado y le ofrezco un trozo de mi bocadillo.
05.03.2016
No me lo esperaba, y quizás por ello le ofrezco lo restante del bocadillo que quedaba.
Que plumaje tan bonito, nunca me había parado a observar que tonalidad de blanco tiene las plumas de las gaviotas.
¿Me fallará la vista? Lo visualizo marfil, es extrañamente bello. La gaviota no se extraña de mi mirada y sigue picoteando el alimento.
"Podría venirse conmigo" Me digo.
-Gaviota, voy a contarte algo: me gustan mucho los perros y suelo pararme a acariciar a todos los que veo. ¿Y a ti?
-Gaviota, voy a ser partícipe en tus viajes, quiero que,si al huir del grupo en el que vas te sientes sola, recurras a mi, te escucharé. ¿Te parece?
-Gaviota, voy a contarte un secreto: soy vulnerable a la felicidad; esta se vuelve un arma de doble filo y me crea dolor; me da miedo que se vaya contigo cuando alces tus alas. ¿No será así, verdad?
-Gaviota, te pido que me desveles todo lo que hayas visto por allí arriba. Es tu deber compartir conmigo, yo lo estoy haciendo ¿Me cuentas?
-Gaviota, te permito que me des algún picotazo cuando lo necesites, todos tenemos malos días y yo entiendo eso. ¿Sabes que podré soportarlo solo por ti?
-Gaviota, te ordeno que me hagas cosquillas con tu plumaje, Estoy aquí perdiendo mi tiempo contigo y quiero que me hagas sonreír. ¿Por qué me haces pedirte esto?
Y, en un segundo, la gaviota alzó sus alas y echó a volar.
Pasos por la arena, un día como tantos otros de verano.
Mi acompañante: un sombrero y un bocadillo de jamón con mantequilla perfectamente cortado.
Mis primos juegan creyéndose arquitectos especializados en construcciones de arena, mi madre lee a la sombra de la sombrilla y mi padre charla con mis abuelos mientras hace una burla al calor dando un sorbo a una cerveza.
Yo, mosqueada porque nadie viene a jugar conmigo, decido dar un paseo.
Gaviotas.
Les arrojo un pedazo de mi preciado bocadillo y lo engullen.
Solo quiero tocarlas y que alguna se quede conmigo, que vengan a jugar conmigo y con las olas.
Pero, sabiendo que en cuanto me acerque un poco huirán asustadas, (y que la que se quede pueda soltarme algún picotazo) planeo el asalto. Cojo carrerilla y corro detrás de ellas.
Todas abren sus alas y despegan, tal y como tenía planeado.
Menos una. Se queda quieta, desafiante. Me acerco lentamente, sigue sin irse.
"¿Irá a atacarme? ¿O volará en cuanto me acerque un poco más?
Me daría mucha pena, es la segunda vez que una se queda y la primera ya me dio bastante tristeza verla ir."
Pero sigue quieta, mirándome a los ojos. Me siento a su lado y le ofrezco un trozo de mi bocadillo.
05.03.2016
No me lo esperaba, y quizás por ello le ofrezco lo restante del bocadillo que quedaba.
Que plumaje tan bonito, nunca me había parado a observar que tonalidad de blanco tiene las plumas de las gaviotas.
¿Me fallará la vista? Lo visualizo marfil, es extrañamente bello. La gaviota no se extraña de mi mirada y sigue picoteando el alimento.
"Podría venirse conmigo" Me digo.
-Gaviota, voy a contarte algo: me gustan mucho los perros y suelo pararme a acariciar a todos los que veo. ¿Y a ti?
-Gaviota, voy a ser partícipe en tus viajes, quiero que,si al huir del grupo en el que vas te sientes sola, recurras a mi, te escucharé. ¿Te parece?
-Gaviota, voy a contarte un secreto: soy vulnerable a la felicidad; esta se vuelve un arma de doble filo y me crea dolor; me da miedo que se vaya contigo cuando alces tus alas. ¿No será así, verdad?
-Gaviota, te pido que me desveles todo lo que hayas visto por allí arriba. Es tu deber compartir conmigo, yo lo estoy haciendo ¿Me cuentas?
-Gaviota, te permito que me des algún picotazo cuando lo necesites, todos tenemos malos días y yo entiendo eso. ¿Sabes que podré soportarlo solo por ti?
-Gaviota, te ordeno que me hagas cosquillas con tu plumaje, Estoy aquí perdiendo mi tiempo contigo y quiero que me hagas sonreír. ¿Por qué me haces pedirte esto?
Y, en un segundo, la gaviota alzó sus alas y echó a volar.
martes, 1 de marzo de 2016
Catarola
En gerundio.
Sumando pérdidas; restando manos. Dividiendo lugares; multiplicando errores.
Y eso que odiaba las matemáticas.
¿Cuál es el resultado de la ecuación?
Un horrible número 4 se echa a mis espaldas. Estas operaciones empezaron en Octubre de 2015, hasta día de hoy. Pero
la solución es la aglutinación de un número: 1.
Porque de nuevo me encuentro con este número, y casualmente, escribe estas palabras.
"Atrás,
va a estallar,
va a estallar,
basta ya .
Todo va a estallar"
Porque, en una catarola, intento conservar los pies que (aunque de cuclillas) muestren el mínimo interés por unirse de alguna forma a los míos, pese a que vayamos a distinto ritmo y por direcciones contrarias. Es difícil seguir esta corriente, pero es posible. Lo sé.
"Suelo frío y blando
que crea durezas,
derivadas certezas
de tus pies andando"
Sumando pérdidas; restando manos. Dividiendo lugares; multiplicando errores.
Y eso que odiaba las matemáticas.
¿Cuál es el resultado de la ecuación?
Un horrible número 4 se echa a mis espaldas. Estas operaciones empezaron en Octubre de 2015, hasta día de hoy. Pero
la solución es la aglutinación de un número: 1.
Porque de nuevo me encuentro con este número, y casualmente, escribe estas palabras.
"Atrás,
va a estallar,
va a estallar,
basta ya .
Todo va a estallar"
Porque, en una catarola, intento conservar los pies que (aunque de cuclillas) muestren el mínimo interés por unirse de alguna forma a los míos, pese a que vayamos a distinto ritmo y por direcciones contrarias. Es difícil seguir esta corriente, pero es posible. Lo sé.
"Suelo frío y blando
que crea durezas,
derivadas certezas
de tus pies andando"
viernes, 5 de febrero de 2016
Nudos
Plantar semillas en una misma. Y ver tu propio jardín crecer.
Te preguntarás quién se parará a observarlo, a apreciar tu esfuerzo rutinario, con quién podrás compartir todo lo construido.
Pero, ¿no debería valerte el admirarlo tú mismo? Mira tus manos, son las que han hecho posible que haya colores por todos lados, han creado vida, vida que, ahora te acompaña a ti y solo a ti. Impermeables a los comentarios que lluevan, solo les afecta el agua y el abono que tu le aportes.
Riégalas. No esperes una cosecha pobre.
Ventana abierta, las cortinas son mecidas por el viento. Y sobre la mesa de madera, una taza de café y un par de folios en blanco, lápices de diversas tonalidades y unas patas inquietas que van de un lado a otro.
¿Acaso eso no es un tipo de hogar?
¿Acaso no podría ser tu tipo de hogar?
Ventana cerrada, cristales empañados por la humedad que hay fuera. Y sobre la mesa de madera, una taza vacía y un par de folios escritos, desordenados y algunos caídos por el suelo. Frío.
¿Acaso eso es un tipo de hogar?
¿Acaso podría ser tu tipo de hogar?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

