viernes, 5 de febrero de 2016

Nudos



Plantar semillas en una misma. Y ver tu propio jardín crecer.
Te preguntarás quién se parará a observarlo, a apreciar tu esfuerzo rutinario, con quién podrás compartir todo lo construido.

Pero, ¿no debería valerte el admirarlo tú mismo? Mira tus manos, son las que han hecho posible que haya colores por todos lados, han creado vida, vida que, ahora te acompaña a ti y solo a ti. Impermeables a los comentarios que lluevan, solo les afecta el agua y el abono que tu le aportes.
Riégalas. No esperes una cosecha pobre.

Ventana abierta, las cortinas son mecidas por el viento. Y sobre la mesa de madera, una taza de café y un par de folios en blanco, lápices de diversas tonalidades y unas patas inquietas que van de un lado a otro.

¿Acaso eso no es un tipo de hogar?
¿Acaso no podría ser tu tipo de hogar?

Ventana cerrada, cristales empañados por la humedad que hay fuera. Y sobre la mesa de madera, una taza vacía y un par de folios escritos, desordenados y algunos caídos por el suelo. Frío. 

¿Acaso eso es un tipo de hogar?
¿Acaso podría ser tu tipo de hogar?





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